Hoy, 21 de octubre, estoy triste pero feliz. Feliz de haber compartido momentos inolvidables, un año más, con vosotros, mis huéspedes.
Además de ofreceros mi hogar, es mi vida y mi familia lo que comparto. Pienso en cada uno de vosotros, que he alojado, y en lo felices que habéis sido en el agroturismo. Pienso y mi mente empieza a viajar en los recuerdos… y empiezo a quedarme dormida, con una sonrisa plácida en la cara.
El mejor sueño…
Y sueño. Sueño con un mundo mágico, lleno de duendes y criaturas muy especiales. Dormida, me entran sensaciones como si estuviera volando. Camino, pero soy muy ligera. Entro en este mundo desconocido pero tan acogedor. Me rodean personas felices y tranquilas; que son ajenas, pero al mismo tiempo tan cercanas.
Empiezo a andar por sendas en el medio del campo. Deambulo a través de un paisaje lleno de árboles frutales, viñas y cultivos. Diviso a lo lejos un bosque con árboles gigantes. A medida que voy avanzando, me rodean con sus ramas frondosas y me hacen sentir segura. Siento una brisa tranquila que me trae el suave perfume de los pinos alrededor.
Un único deseo ahora: encontrar un claro para descansar, tumbada en el pasto. Tocar y acariciar el césped, suave y esponjoso. Poder mira el cielo, y darme cuenta de la inmensidad del universo, y de lo ínfima que soy.
De repente, tengo la mano húmeda… como si alguien me estuviese lamiendo. Y me despierto. Uffff, es Mafalda, mi oveja. Habrá salido del corral.

… despierto…
Me levanto, y me doy cuenta de que está todo igual que en mi sueño. Los animales, el entorno, la finca, la tranquilidad, y el olor a pino y a uvas que se mezclan… ¿Será que estoy viviendo de verdad este sueño?
Recupero mis sentidos, vuelvo a abrir los ojos… y sigo aquí. Sigo en este sitio, lleno de dulzura y de sentimientos positivos. Y es cierto que más que una finca, el lugar donde vivo es un entorno único, que suscita paz y reposo intenso del cuerpo y de la mente.
… que se tiene que compartir.
Justamente por esta razón he querido compartir todo lo que tengo con vosotros, mis huéspedes; para que podáis conocer este lugar, y que podáis soñar como yo. Como lo dice tan bien Núria, en la web de Vinya, “encontré un paraíso de belleza y bienestar que fue bálsamo para mi cuerpo y mente”.
Vosotros me permitís vivir este sueño con más intensidad. Gracias a vosotros, puedo enseñar lo que soy y lo que tengo. Un pedazo de esta isla bonita, pero sin el ruido y el desorden que conlleva. Es “Ibiza, en plan tranquilo e íntimo”, como testifica Ferrán, en TripAdvisor.
Así que gracias, gracias por compartir sus vacaciones conmigo, por siempre acudir a Sa Vinya, y por dejarme comentarios tan cariñosos. No es un Adeu, es un hasta pronto, queridos huéspedes.
Y lo bueno, es que mi hogar mágico y yo, seguiremos cumpliendo vuestros deseos la temporada que viene. ¡Os espero en mi sueño despierto!
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